Esta historia les ocurrió a dos
de las personas que forman "Algo para recordar".
Una mañana de domingo paseando
por las calles de Toledo, cerca de la plaza de Zocodover, de pronto vieron como
una bola blanca y negra caía del cielo hasta dar contra el suelo. En ese momento
se dieron cuenta de que era un precioso gato, que debido al golpe no podía
caminar. Ellas acudieron corriendo en su ayuda. De una tienda cercana salió el
tendero para intentar ayudar y entre todos localizaron un veterinario de
urgencias para poder llevar a Baloo.
En el veterinario examinaron a
Baloo, y después de varias pruebas y unos calmantes vieron que sus lesiones no eran
de gran gravedad, aunque había que esperar un tiempo ya que no podía andar con
normalidad. Baloo tenía que quedar ingresado, corriendo ellas con los gastos
del veterinario.
Había que encontrar a los dueños,
porque estaba claro que un gato tan grande y bien cuidado había caído de alguna
casa. Dejaron un cartel en la puerta del edificio. Horas más tarde llamó un vecino,
decía conocer al dueño y que le dejaría el cartel en la puerta de su casa. Por
suerte, un poco más tarde el dueño llamó y quedaron en el veterinario para ver
al gato. Los dueños quedaron muy agradecidos por el esfuerzo y la generosidad
de quienes salvaron a Baloo, les pagaron los gastos del veterinario, y unos
días después Baloo se recupera en casa de sus lesiones.
Una historia con un final feliz
que se llevó a cabo gracias al buen corazón de las personas que la protagonizan.
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